La Nacion - Les falta comida a tres de cada diez niños
(09-09-2011)
Son los del estrato social más bajo; el conurbano bonaerense es el más castigado; consecuencias de la malnutrición y falta de vivienda

Tres de cada diez chicos de estrato social muy bajo no suelen tener lo suficiente para comer. Más de un millón de niños, niñas y adolescentes de zonas urbanas de la Argentina viven en hogares donde se debió restringir el consumo alimentario por problemas económicos e, incluso, se padeció hambre.

Son ésas las más dolorosas conclusiones del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (BDSI), que cada año realiza la Universidad Católica Argentina (UCA) a partir del relevamiento del estado de la población de los principales aglomerados urbanos.

En términos generales, la situación es más crítica cuanto más grande es la ciudad en estudio. En la mayoría de los ítems analizados (alimentación, salud, medio ambiente, infraestructura hogareña y del barrio) la situación de los chicos en el Gran Buenos Aires es peor que el promedio. Detrás se sitúan las afueras de las ciudades de Córdoba, Tucumán y Mendoza.

Se centró en entrevistas realizadas en 5706 hogares de 951 barrios de 18 aglomerados urbanos; alcanzó a 6384 menores de entre 0 y 17 años de la Capital, el conurbano, las áreas metropolitanas de Rosario, Córdoba, San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo, Mendoza, Mar del Plata, Salta, Paraná, Resistencia, San Juan, el nodo Neuquén-Plottier-Cipolletti, Zárate, La Rioja, Goya, San Rafael, Comodoro Rivadavia y Ushuaia y Río Grande.

"Son conocidos los efectos de una inadecuada alimentación en el potencial desarrollo de la niñez en los procesos de crianza, socialización y educación. La falta de una nutrición adecuada expone al niño a una mayor vulnerabilidad ante las enfermedades, puede limitar su desarrollo cognitivo y su capacidad de aprendizaje", se recuerda en el informe, en el cual se destacan los esfuerzos del Estado para paliar la malnutrición y desnutrición y los problemas de vivienda; no obstante, señala el informe que los déficits en esas cuestiones "son todavía muy elevados".

Del relevamiento surge que el 43,8% de los menores de la Argentina urbana se alimentan bien en calidad y cantidad. Y una proporción similar (41,9%) pertenece a "hogares que accedían a la alimentación de sus miembros en cantidades suficientes" pero sin poder satisfacerla "con el tipo de alimentos deseados en términos de calidad".

El resto está en el estado más crítico: el 14,4% de los niños de áreas urbanas del país se encuentra "frecuentemente en situación de no tener suficientes alimentos". Ni cantidad ni calidad.

El BDSI tomó como base estadística el censo de 2001. Si se toma en cuenta el crecimiento poblacional del 10% detectado en el censo 2010, la proyección eleva a unos 6.500.000 la cifra de mujeres y varones de entre 0 y 17 años. Así, suman al menos 936.000 los chicos en situación alimentaria crítica.

DESIGUALDADES

Resalta el BDSI que "las desigualdades se advierten en términos de la estratificación social y la condición sociorresidencial". Por cada vez que un chico que vive en una urbanización formal de nivel medio o bajo respondió "con frecuencia no tenemos suficiente que comer" lo hicieron 20 residentes en urbanizaciones informales, es decir, villas y asentamientos precarios. La relación fue de siete a uno entre niños de estrato social muy bajo y estrato medio, y de tres con los de estrato social bajo.

"Mientras el 88,6% de la niñez y adolescencia del estrato social medio alto (25% superior) cubría sus necesidades alimentarias en cantidad y calidad, sólo el 27,5% se encontraba en igual situación en el estrato muy bajo (25% inferior). A medida que desciende el estrato social, aumenta la probabilidad de vulnerabilidad a la satisfacción de necesidades alimentarias. Tanto que el 29,2% [de los chicos] en el estrato muy bajo no solía tener suficiente comida para satisfacer las necesidades alimentarias."

El 19,2% de los chicos experimentó "inseguridad alimentaria", tal como se define la incertidumbre en la obtención del pan de cada día. De ellos, el 10% vive una situación severa.

El 23,8% de los chicos acceden a algún tipo de alimentación gratuita; el 23,8%, en escuelas (copas de leche, refrigerio, merienda; se destacó el impacto en la escolarización de la Asignación Universal por Hijo), y el 2,8%, en comedores no escolares (parroquiales, municipales, comunitarios y privados sin fines de lucro).


A media mañana, niños y sus familias llegan cada día al comedor de la villa 21-24 a obtener su plato. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk

A media mañana, niños y sus familias llegan cada día al comedor de la villa 21-24 a obtener su plato. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk



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